Desde principios de 2018, el uso de formaldehído como aditivo en el alimento animal está prohibido en la Unión Europea y ya no puede emplearse como mejorador higiénico y/o conservante de alimento. La decisión de prohibir el formaldehído fue publicada en el Diario Oficial de la Unión Europea (REGLAMENTO DE APLICACIÓN DE LA COMISIÓN (UE) 2018/183 del 7 de febrero de 2018), y pone fin a un proceso complejo de giros y vueltas.
El formaldehído se ha utilizado históricamente como una herramienta de gran potencial para el tratamiento de problemas microbiológicos e de higiene alimentaria en los molinos de alimento y, aunque su eficacia es ampliamente reconocida, las autoridades europeas están preocupadas por la seguridad de las personas que lo manipulan y todos los demás riesgos implicados. Como no es posible identificar un nivel seguro de exposición de la piel, los ojos y el sistema respiratorio para quienes lo manipulan, la comunidad europea, por el principio de precaución, tomó la decisión de prohibirlo.
Solución segura y eficiente
En cuanto a posibles productos alternativos al formaldehído como aditivo perteneciente al grupo funcional de conservantes, existe una amplia lista del mismo grupo funcional que actualmente están autorizados en la Unión Europea. Estos compuestos incluyen ácidos orgánicos (fórmicos, lácticos, propiónicos, acéticos), aceites esenciales (tomillo, cinnamaldehído, orégano) y otros.
FEEDAP (Panel sobre Aditivos y Productos o Sustancias Utilizadas en Alimento Animal) considera que el uso de ácido fórmico en la nutrición animal es seguro para el medio ambiente y, a las concentraciones recomendadas, inhibe el crecimiento bacteriano en el alimento animal.
El ácido fórmico está autorizado por la Directiva 70/524/CEE del Consejo de la Unión Europea y actualmente está inscrito en el Registro Europeo de aditivos para alimentación como aditivo tecnológico (grupo funcional: conservante) para su uso en el alimento de todas las especies animales, sin límite de tiempo. Teniendo en cuenta que la renovación del ácido fórmico es rápida, no hay evidencia de acumulación en los tejidos corporales y, por tanto, su uso como aditivo alimenticio para todas las especies animales se considera seguro para el consumidor.
Libre de formaldehído
Los productos antimicrobianos son aditivos esenciales en la industria de piensos, y es fundamental que tengan un efecto inmediato en la reducción de la contaminación bacteriana en los alimentos. Sin embargo, también protegen el alimento contra el deterioro causado por microorganismos. Un buen producto antimicrobiano debe proteger el alimento desde su fabricación hasta su consumo por parte del animal. Teniendo en cuenta la gran variedad de productos antimicrobianos, es importante seleccionar la mejor combinación para optimizar la eficacia y seguridad de estos productos.
A diferencia del formaldehído, que actúa como un efecto "knockout" en el control de microorganismos y presenta riesgos asociados al proceso de enfriamiento, condensación, transporte y campo, los ácidos orgánicos tienen un efecto residual mayor, promoviendo la seguridad en la recontaminación a lo largo de la cadena.
El tratamiento térmico, que a menudo también se utiliza como medio de control de enterobacterias, implica el uso de altas temperaturas y presiones durante el proceso; sin embargo, cuando se usa en exceso, puede causar degradación de nutrientes. Al combinar el tratamiento térmico y químico con ácidos orgánicos, se produce un doble efecto sinérgico, con poder residual y optimización del proceso de producción y la calidad de los alimentos.
Dentro del ámbito de la legislación sobre salud y seguridad en el trabajo, se están estudiando los valores límite para la exposición laboral al formaldehído, pero según los riesgos de la exposición, el grado de insalubridad aumenta de máximo a medio, con el uso de ácidos orgánicos, mejorando no solo las condiciones laborales sino también los costes laborales asociados a la insalubridad.