Bebidas

La coloración de un producto es la puerta de entrada a la experiencia sensorial de un alimento o bebida. El color influencia la percepción del consumidor en relación con el aroma, sabor, frescura y el deseo de un producto. Si el color de un producto no está dentro de las expectativas preconcebidas por el consumidor, es muy probable que escoja un producto distinto. Por lo tanto, con el fin de garantizar que el producto cumpla con las expectativas del consumidor, se agregan generalmente colorantes sintéticos en alimentos y bebidas. La inclusión de estos colorantes sintéticos ayudan en la compensación de la pérdida de coloración natural causada por la exposición a la luz y temperatura y la pérdida de humedad, corrige la variación de color del producto natural, mejora el tono de los colores débiles en un producto, o incluso crea una cierta apariencia deseada en un producto. Aunque los colorantes sintéticos se consideran más estables en comparación con los naturales, algunos de ellos están también sujetos a la degradación de color debido a la exposición a la luz.

A fin de evitar esta degradación de la coloración en alimentos y bebidas los fabricantes van agregando ingredientes con el fin de ralentizar esta pérdida. Sin embargo, Kemin ha encontrado que el ácido rosmarínico derivado de la menta también es eficaz en el retraso de la pérdida de coloración.